viernes, 31 de agosto de 2012

Empezar la clase jugando con palabras.

Hoy, antes de la vuelta al cole, escribo otra cosilla que se me quedó pendiente de contar y que me ha dado buenos resultados a lo largo del curso pasado. Como sabréis los que seguís el blog, en mi centro se ha comenzado a introducir el trabajo cooperativo en las aulas, pues en una entrada anterior compartí la presentación que Noelia y yo llevamos al CFIE de Burgos para contar nuestros primeros pasos con esta metodología. Surgieron varios problemas, como ocurre siempre que se quiere introducir un cambio, pero estoy convencida de que mereció la pena y se plantaron las semillas necesarias para que quizá este curso comiencen a brotar nuevas realidades en las aulas. Yo no lo veré, pero espero que me lo cuenten. 

Pero a lo que voy. Una de las dificultades, que en principio me parecía una tontería, fue el momento de agrupación de mesas. Según nos contaron los ponentes que asistieron al seminario, no había ningún problema con eso. Los chicos, nos dijeron, aprenden enseguida a colocar su mesa y dirigirse al grupo de trabajo que les corresponde. Pero en mi caso no fue tan sencillo. Solamente dos o tres alumnos se mostraban dispuestos y los demás tardaban demasiado, algunos de hecho ni se ocupaban y a mí me ponía nerviosa sentir que perdíamos tiempo, que arrastraban las mesas y que se alborotaba demasiado el ambiente. No me importa nada que la clase se alborote porque están hablando mientras trabajan, estamos riendo, nos tenemos que levantar o hacemos actividades que lo alborotan de por sí, pero que al mover las mesas, un alumno le pegue a otro con ella, tiren sillas al suelo, o comiencen a pelearse porque "tú nunca mueves las mesas y yo ya estoy hasta los huevos de hacerlo todo"; entonces sí me molesta. 

Imagen de cedec_ite
Así que les propuse una cosa. Si cada día, colocaban las mesas rápido y en silencio, los primeros minutos de clase podríamos dedicarlos a jugar con las palabras. Y aceptaron. Teníamos clase cuatro días a la semana, así que establecimos un día para refranes, otros para greguerías, otro para charadas y otro para juegos de palabras en general. La dinámica siempre era la misma: primero lo intentaban resolver individualmente, después lo hablaban por parejas y por último, lo ponían en común entre los cuatro miembros del equipo para que el portavoz diese la respuesta definitiva del equipo. Para todo eso tenían entre cinco y diez minutos. Después lo poníamos en común en clase, lo que no nos ocupaba apenas tiempo o nos llevaba a pasar media clase debatiendo sobre las palabras.
Como soy un poco caótica y he cambiado de ordenador, no encuentro el documento que preparé, pero puedo explicároslo igualmente.
Refranes: yo se lo dictaba y ellos redactaban después lo que creían que significaba. Tras poner en común las respuestas de todos los grupos, escribían la respuesta correcta a la que, generalmente, llegábamos tras unir algunas de sus respuestas y darles una vuelta. Me sorprende el desconocimiento generalizado de nuestro refranero o lo poco que le prestan atención a la lengua que les rodea. "Ah, eso lo dice mi madre, pero no sabía que quería decir eso"
Greguerías: se las dictaba eliminando la primera parte. Recuerdo, por ejemplo, "es el animal que luce por fuera su radiografía interior" (la cebra) por la cantidad de animales que propusieron, aportando razonamientos y rebatiéndose unos a otros. O también, "es el agua vestida de novia", con la que dieron sus razones para respuestas como la espuma o las cascadas, mientras el equipo que pensaba que era la leche se desesperaba por convencer al resto de la clase. 
Charadas: para los que no las conozcáis, son un pasatiempo que consiste en adivinar una palabra que falta en un texto y que se descompone en sílabas que, a su vez, también son palabras que hay que descubrir en ese mismo texto. Tengo varias guardadas de la época en que aparecían en los pasatiempos de "El País" y quiero imprimirlas para hacer unas pequeñas fichas porque dictarlas era muy pesado, así que un día de estos las subiré al blog. Seleccioné las más fáciles pero para algunos alumnos resultaba complicado, mientras que a otros se les daba estupendamente. Demasiada diferencia que quedaba paliada al trabajarlo cooperativamente, pues los que lo veían rápido, se lo explicaban a sus compañeros. Os dejo una que he encontrado en el artículo de la Wikipedia. Creo que esta mis chavales no la sacarían, a ver a vosotros qué tal se os da (no miréis la wikipedia): "Cúrome un TODO en un mes, DOS apetito UNO TRES" 
Juegos de palabras: los saqué todos de la web del mismo nombre: anagramas, definiciones extrañas (definecciones las llama la web y me gusta el nombre), acertijos, palabras ocultas... Esta era la prueba que más tiempo les llevaba resolver y la dejaba para los días en que les tenía dos horas seguidas., pero por el contrario, no solía dar pie a debates.

Con la llegada de los juegos, los chavales empezaron a colocar las mesa con rapidez (lo del ruido es otra cosa) y de hecho, las primeras semanas, cuando teníamos clase después del recreo, me las encontraba  ya colocadas. Pero como no hay varitas mágicas y menos frente a la vorágine hormonal del tercer trimestre, terminaron dejando de lado el tema y yo, agobiada porque habíamos empezado varios cosillas que veía que no terminábamos, también lo abandoné. Pero fue una experiencia muy positiva que me sirvió para un propósito concreto pero aportó además trabajo con la lengua y la cultura, reflexión, imaginación (alucinante lo que respondían a veces), conversación, razonamiento, debate, ayuda entre iguales, diversión y que, en la memoria final de curso que todos realizaron, muchos incluyeron como una de las actividades que más les había gustado. 

4 comentarios:

  1. Maravilloso post y experiencia linda. He tardado más en leerlo porque a estas horas me entraba sueño, pero no queria dejar de hacerlo, me enganchaba mucho como si leyera un capítulo de un libro. Por cierto no miraré la wikipedia, pero yo esa charada no la resuelvo jeje. Es increíble la memoria que tienes recuerdas todo con gran detalle. Una pena que finalmente por ambas partes se abandonara esta iniciativa, pero es comprensible en la recta final la verdad, pero así me gusta que te quedes con lo positivo y enriquecedor de la misma. Un besazo. :D

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  2. Genial, Inés. Eres la muestra perfecta de que en la ESO también se pueden hacer las cosas de manera diferente.
    ¡Qué necesitados estamos de profes como tú!
    Un beso enorme

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  3. Me gusta la sinceridad que destilan tus palabras. Es fácil reconocer la realidad de las aulas (ese alboroto del que hablas es tan familiar) y la dificultad de mantener propuestas prolongadas. Me gusta tu sinceridad.

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  4. Noe, a veces es complicado mantener las propuestas. La vida dentro de un aula está determinada por muchos factores a los que debemos adaptarnos. Gracias por pasarte por el blog.

    Claro que se puede, Cris. Creo que hay bastante gente que trabaja de otra manera aunque haga falta mucha más. Gracias por tu cariño, que en estos momentos hace tanta falta.

    Lu, a veces encuentro en la red algunas entradas tras las que se encierra un mundo tan maravilloso que me llevan a pensar que o bien se maquilla la realidad, o a mí se me da muy mal este trabajo. Me encanta tenerte de vuelta.

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